Gisella Lifchitz

Nací en Carlos Casares y desde los 9 años vivo en Buenos Aires.
Me formé con queridos maestros, entre los cuales menciono a Liana Lestard, Susana Schnell y Daniel Roldán.
Participé del Proyecto Venus, donde recibí el Subsidio para Proyectos Colectivos con el cual produje el Calendario Era de Venus, cuyas fotos se expusieron en Museo Reina Sofía de Madrid y Malba.
Participé con mi serie “Ráfagas de Alegría”, de una muestra colectiva en la Galería Patio del Liceo.
Luego realicé las muestras individuales “Oh Seguro Paraíso” en Despacio Martínez y “EntreMundos” en Café Vinilo
Mis collages han ilustrado la revista literaria La Mujer de mi Vida, el Blog Espectadores, las portadas temáticas de Revista Ohlalá y la Revista Planetario.
También he sido convocada para ilustrar cuentos y poesías de “Acá hay gato encerrado”, Libro de SM Ediciones. Tuve la felicidad de participar de la Feria de Ilustradores de Vicente López.
Además fui invitada a exponer a la Tertulia Desatada a beneficio de la Asociación Civil Atar.
Recientemente participé del Colectivo de Artistas La Gran Paternal e ilustré el libro “El Tahiel. El canto interior de la Argentina”, del escritor Pedro Patzer, editado por LenguaMadre.
También participé del Retraton, Feria de Ilustradores y Editoriales organizada por la Cátedra Ilustración Roldán de Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo UBA, en el Centro Cultural Recoleta.
Recientemente se publicó “El Nene Principito”, libro que tuve el enorme placer de ilustrar. Esta es una versión en español argentino del clásico de Saint Exupery, traducida por Gustavo Adriel Solé y editado por Círculo Rojo, en España.

Acerca de El Nene Principito

Nota sobre la edición en “español argentino”

Desde que la Real Academia Española (RAE) admitió el voseo en el Diccionario y la variante dialectal rioplatense se hizo oficial en todo el mundo hispanohablante, se ha producido un sentimiento de orgullo y defensa del castellano “argentino”. Esta incorporación a la gramática oficial salda una antigua deuda que discriminaba la forma de hablar del Río de la Plata como “fuera de la norma”, a pesar de la aceptación general, oficial y universal de las formas verbales y pronominales del castellano argentino dentro del país. Como lingüista, defiendo la validez de todas las variantes diatópicas (variantes geográficas) por igual, ya que las diferencias no dividen el idioma, sino que suman a su riqueza.

La presente edición en “castellano/español argentino”, o “castellano/español rioplatense” es un sueño de toda una vida: publicar una edición cuidada de este clásico universal para que no solo la población argentina sino también los extranjeros que aprenden español puedan leer una versión en la variante rioplatense de nuestra lengua. Asimismo, sería un orgullo como argentino que esta edición sirviera para que los “nenes” argentinos se sintieran identificados con el lenguaje de El Principito, al igual que lo están los niños de las demás traducciones del mundo. Actualmente, por ejemplo un niño de Hungría o de Italia leen en el libro el mismo lenguaje que utilizan en su vida real, mientras que un niño de Argentina debe leer en el capítulo 21 cosas como No sois en absoluto parecidas a mi rosa… nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie, en vez de Ustedes no se parecen para nada a mi rosa… nadie las domesticó, y ustedes no domesticaron a nadie. O ¿Quién eres? Eres muy bello… Ven a jugar conmigo, en vez de ¿Quién sos? Sos muy lindo… Vení a jugar conmigo.

(…)
Con todas estas aclaraciones y pinceladas sobre el “castellano argentino”, espero humildemente que la presente edición sea del agrado y disfrute de todos los amantes de El principito, así como de todos los hablantes de la lengua española.

GUSTAVO J. ADRIEL

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